jueves, 3 de julio de 2008

La Isla


Saludos a la blogosfera!. Me permito publicar una versión que en su día perpetré del cuento La Isla de los sentimientos. Fue un regalo para la Chica del León y le ayudó en un mal momento. Ahí va ahora, con todo el cariño, por si sirve nuevamente: "Hubo una vez, una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían por supuesto, el temor, la sabiduría, el amor, la angustia, la envidia, el odio... Todos estaban allí. A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila.

Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una reunión para dar la mala noticia de que la Isla se hundía y sugirió que buscaran la manera de dejar la isla... construyendo un barco, un bote o algo que les permitiera irse, porque el que permaneciera en la isla desaparecería con ella. Todas las emociones, en efecto, se pusieron manos a la obra...Todas...salvo el Amor, porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que no podía abandonar esa Isla con la que había compartido tantas cosas...

Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos. Tocó cada piedra...y acarició cada rama...Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor que la isla quizás se hundiera sólo un ratito y luego resurgiera, pero la isla se hundía cada vez mas... y sin embargo el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que solo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería. Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande y que aun cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona mas alta...cualquier cosa era mejor que tener que irse. Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él....Pero la isla se hundía cada día un poco más...y el Amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño...Hasta que, finalmente sólo quedó una minúscula porción de suelo firme, el resto había sido tapado completamente por el agua.

Justo en ese momento el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad. Comprendió que, si no dejaba la isla, el amor desaparecería para siempre de la faz de la tierra...Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía. Ya no había posibilidad de construirse una salida como la de todos, había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos. Desde allí podría ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros le comprendiera y le llevara. Observando el mar, vio venir el barco de la Riqueza pero estaba tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tenía lugar para el amor. El Amor siguió observando, y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos y florecitas de todos los colores y tampoco le llevó por el aspecto tan desagradable, tan sucio y tan desaliñado que afearía su barco. Y así el Amor pidió ayuda a cada una de las embarcaciones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la Tristeza, su hermana, pero que estaba taaaaan triste...que prefería estar sola

Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haberse quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, él y la isla iban a hundirse en el mar hasta desaparecer. Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final...pero de pronto el Amor escuchó que alguien chistaba:- chst, chst, chst...Era un desconocido viejito que le hacía señales desde un bote de remos. El Amor se sorprendió cuando el viejito le invitó a subir y remar con él. El Amor le miró y quiso darle explicaciones que él no dejo terminar.

El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla. No pasó mucho tiempo antes de ver como el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse y la isla desaparecía para siempre. “Nunca volverá a existir una isla como esta” – murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito le contradijera y le diera alguna esperanza. – “No”- dijo el viejo, “como esta, nunca”. Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo. Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo. Giró sobre sus pies para agradecerle al viejecito, pero este, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido. Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle como alguien desconocido podía haberle salvado. "Nadie comprendía que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera se quien es..."

La Sabiduría lo miró a los ojos un buen rato y dijo:- "Él es el único capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una perdida le hace creer que es imposible seguir adelante. El único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, es el Tiempo".

3 comentarios:

yáñez dijo...

Pero Tigre deja eso a lo que tanto tiempo y empeño dedicas y ponte a escribir como un melancólico, porque a tí escribir del amor se te da de diamantes
( no digo perlas para que no se lo crea la de Labuán), y tienes toda la razón, el Tiempo es el gran galeno que lo cura todo, ( y si no que se lo pregunten al jamón ibérico), y esta historia tan bien orientada me hace pensar que si algún día se hunde mi isla tendré que buscarme una meteróloga, o casi mejor una relojera.

PERLA dijo...

Pero siguiendo la estela del Carpe Diem, no hay que dejar que se hunda la isla. Y si lo hace, efectivamente, tirar de refranero popular... las penas con jamón mejor se llevan (jaja Yañez), o al mal tiempo buena cara....tic tac tic tac

Abutita dijo...

Me ha encantado eso del jamón, Yañez...

Respecto al tiempo...El tiempo es un cabrón...Mira que salvar al amor de la isla esa!!!Debría haber dejado que se hundiera...Ala... :(

Ya lo expresa el cuadro, el tiempo (Saturno)debora a sus hijos..Qué esperar de un tipo asi!

Bueno,como dice Sabina, perdón por la tristeza...o por el agnosticismo, jeje. Besos desde el Sur