miércoles, 11 de marzo de 2009

Una última sonrisa


Saludos a la blogosfera!. Hace ya cinco años pero parece que fue ayer. Hoy no son mas que un minuto de silencio institucional pero detras de cada víctima, en cada familiar o incluso superviviente, hay una terrible sensación de dolor y sufrimiento que no se mitiga en ese minuto. Muchos de ellos, ahora apenas son algo más que robots que siguen haciendo las mismas cosas que hacían antes. Pero como decía aquél, la vida no es hacer cosas, sino sentirlas. Y eso se torna muy dificil para muchos desde aquel fatídico día en que perdieron a su ser más querido.

Él iba montado en un tren desde Alcalá con destino a Madrid y vio cómo subía al tren un joven que portaba una pequeña mochila en la mano. Le sonrió porque quería hacerle ver que comprendía a los hermanos que vienen de otras tierras a ganarse el pan al que todo ser humano tiene derecho, como sus padres habían hecho años atrás.

El rostro del joven no se inmutó. Dejó la mochila en el suelo y se quedó mirando el paisaje por la ventanilla. Él buscó un asiento libre, intentando olvidar la falta de respuesta a su intento de comunicación. Nunca tendría tiempo para reflexionar sobre la verdadera esencia de la globalización: el odio, lo mismo que el amor, no tiene fronteras. Y nadie, tampoco, sabría de su generoso gesto: acababa de sonreír al terrorista que iba a matarle e iba a dejar a su familia una herida que no cura el tiempo. Ni en un minuto, ni en cinco años.

5 comentarios:

Helena dijo...

Espeluznante. Recuerdo el día, el día después, el miedo en el metro, en el autobús... Aquel día en parte todos fuimos víctimas, todos pensábamos: podría haber sido en mi vagón. No sé, yo recuerdo el atentado del Hipercor (era pequeña, pero ocurrió detrás de mi casa) y se me eriza todo, pero lo de Nueva York y lo de Madrid no tiene nombre...

Anónimo dijo...

Sigo teniendo miedo cuando utilizo cualquier servicio público y veo alguna bolsa, mochila, etc olvidada, me he llegado a bajar y subir en otro...

Elektra dijo...

Ese día quedó grabado en nuestra memoria para los restos. Hasta ese momento jamás pensé que pudiera pasar algo parecido. Ahora sé que cualquier cosa es posible.

Unknown dijo...

No lo olvidaremos nunca, Tigre, es inolvidable...

yáñez dijo...

Tigre, no creo que sea el odio, sino el fanatismo que no entiende de personas, al que le trae sin cuidado el sufrimiento de los demás, este es uno de los motivos por lo que no me dejo llevar por ningún axioma.