martes, 6 de mayo de 2008

Abuelos


Saludos a la blogosfera!. Ha sido un puente eminentemente familiar. Además de cuidar de mi ahijada y su hermano el jueves, el resto del puente ha sido dedicado a mis abuelos que con 87 y 83 años representan todo lo que yo querría ser de mayor. Han pasado de todo. A mi abuelo le tocó luchar en la guerra, miembro de la quinta del biberón, en el lado perdedor, y tras la contienda tuvo que pasar siete años de mili. Tras ese periodo de castigo, con casi 27 años sin donde caerse, huerfano de madre al nacer su hermano pequeño y de padre, cabecilla de UGT y que murió de una "dolencia en el corazón" (a modo de bala, añado yo), fue a visitar a su hermano a Plasencia y allí conoció a la que sería, y es, la mujer de su vida.

Tras unos días, digo bien días, de conocerse la llevó a bailar y tras una serie continuada de pisotones, mi abuela se dió cuenta que el baile no era lo suyo (legado que ostenta este pirata) y que si estaba allí era sólo por ella. Salieron a dar una vuelta... y llevan 61 años casados y felices.

Hasta este viernes nunca había visto llorar a mi abuelo. Y la primera vez que le he visto no ha sido del dolor físico que sufre en estos momentos sino de que ese dolor le pone irascible y lo paga a veces con la mujer que le acompaña y a la que adora. Un caballero de los pies a la cabeza!

3 comentarios:

Abutita dijo...

:) Qué bonito... Esas son as cosas por las que merece la pena esta vida en este planetita dañado en el que nos ha tocado vivir.

Felicidades por esos abuelos

yáñez dijo...

Estas cosas son lo que tienen, que uno pisa a quien tiene más cerca y luego DUELE en el alma haber pisado a quien más QUIERES.

Zorro de Segovia dijo...

has salido a tu abuelo ¡Crack!